Zonas Vitivinícolas
CONCEDIDA SIN ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL
Una incineradora para matar el Bierzo
ELMUNDOVINO
El Bierzo, su paisaje y sus viñedos se hallan amenazados por una planta incineradora de residuos que podría destruir con su contaminación una región emblemática del vino español, y también su reputada producción de manzanas y peras. La Administración castellano-leonesa ha demostrado una perfecta falta de sensibilidad manteniendo contra las protestas de la comarca un proyecto tan destructivo como aquella autopista que iba a destruir los viñedos de la Ribera del Duero... o más.
En el Boletín Oficial de la región de 23 de junio de 2008, se publicó la Resolución de la Dirección General de Prevención Ambiental y Ordenación del Territorio por la que se hacía pública la Autorización Ambiental a Cementos Cosmos S.A., y se publicaba también la Orden de 28 de mayo de 2008 de la Consejería de Medio Ambiente por la que se concedía Autorización Ambiental a la empresa Cementos Cosmos. Esta Autorización Ambiental (según se recoge en la propia Orden) lleva consigo que a dicha empresa se le autoriza a ser productor, gestor y coincinerador de residuos. La Autorización es por espacio de ochos años. Los residuos que puede gestionar (cobrar por quemarlos que es donde está el verdadero negocio) son los siguientes: papel, biomasa, cartón, plásticos, neumáticos, lodos de depuradoras, harinas, grasas animales (sin especificar).
Contra esta Resolución y Orden de la Consejería, por los Consejos Reguladores de la Manzana Reineta del Bierzo, de la Pera Conferencia y de la DO Bierzo, se interpuso, el 30 de julio de 2008, un Recurso Contencioso Administrativo que se sigue en el TSJ de Castilla y León como Procedimiento Ordinario número 2169/08, encontrándose en estos momentos en período de prueba. Se han opuesto a la admisión del recurso Cementos Cosmos, el abogado del Estado por parte de la Confederación Hidrográfica y los servicios jurídicos de la Junta de Castilla y León.
Uno de los bodegueros afectados resalta. "Conviene que se sepa que el abogado del Estado planteó una cuestión previa alegando que no estábamos legitimados para formular el recurso, cuestión que la Sala le desestimó y fue condenado en costas. Y, también es conveniente que se sepa que Cementos Cosmos no desea que se practiquen pruebas como las que hemos solicitado, consistentes en que especialistas médicos emitan un informe sobre la influencia que la incineración tiene sobre la salud, por eso se han opuesto a dichas pruebas y la Sala de lo Contencioso, también les ha condenado, como antes, a la Confederación Hidrográfica, a pagar las costas del incidente de oposición".
La fundamentación del recurso está basada en que se ha concedido la Autorización Ambiental sin el Estudio Previo de Impacto Ambiental y en un claro perjuicio para la salud, que los recurrentes expresan así: "La incineración de subproductos animales, harinas, grasas, cubiertas, plásticos... sea cual sea su procedencia, conlleva un riesgo difícil de evaluar en su salida a la atmósfera. Lo que no ofrece duda alguna es que un deficiente almacenado y la coincineración de todos estos residuos peligrosos provoca mayor toxicidad por las profundas transformaciones fisicoquímicas experimentadas como consecuencia de las elevadas temperaturas de combustión. Existen otras alternativas para estos tipos de residuos, distintas de las planteadas con la incineración. En la autorización ambiental, se deja a la voluntad del promotor su cumplimiento, con un compromiso genérico de acatar la legalidad, cuando en un proyecto como éste, de consecuencias tan sumamente grave y delicado de solucionar con intervención de metales pesados, dioxionas y furanos, debido a su carácter persistente y bioacumulativo, se necesitarían, otras obligaciones y controles de vigilancia, debiendo de exigirle al promotor, entre otros estudios complementarios y comparativos. Las tres mediciones que efectúa la promotora del proyecto (que son los que tiene en la actualidad, no plantea otros nuevos) están obsoletos y no sirven para la medición de nuevos gases, partículas de metales pesados, furanos y dioxinas".
Continúan los recurrentes: "El Convenio Internacional de Estocolmo, suscrito por España, clasifica la incineración y coincineración de residuos, en el caso de cementeras, como las primeras fuentes de emisión de sustancias. Estos compuestos se acumulan y dañan órganos vitales, por ser potentes cancerígenos. Según el proyecto, la empresa solicitante no habla de las dioxinas, como si pasase de ellas, si se miden de un modo puntual (según el proyecto cuatro veces al año) y en el laboratorio, no servirá de nada, puesto que no responden a la realidad cotidiana, y seguro se emitirán cantidades incontroladas. Los hornos cementeros son los menos adecuados para la incineración de residuos. La complejidad de la generación de dioxinas, furanos y otros, hace imposible un control real. Hay que tener en cuenta, que los metales pesados se estabilizan en el cemento, al igual que las dioxinas, sin perder para nada su toxicidad, existiendo un claro riesgo en el manejo para los operarios, y los metales más volátiles se liberan a la atmósfera, como plomo, talio y mercurio".
Todo lo dicho se hubiese evitado, argumentan los recurrentes, si la Junta de Castilla y León hubiese cumplido lo exigido por la Legislación en la materia, la exigencia del estudio de impacto ambiental. Que no se exigió, pues la propia Junta conocía el resultado, en el Bierzo ya había excesiva contaminación y ese estudio así lo iba a demostrar. Tenemos noticias de que otros colectivos y particulares también han interpuesto contenciosos, pero desconocemos en que estado se encuentran.
Ante el inminente inicio de la actividad de incineración en Cementos Cosmos, nos reunimos un grupo de personas del Bierzo, de distintos ámbitos, profesionales, empresarios, ecologistas, particulares, formando una Plataforma que se denomina Salvemos El Bierzo, que tiene como única meta lucha por la defensa del Bierzo y contra su contaminación. Después de no pocos esfuerzos se ha organizado una manifestación que se llevó a cabo en Ponferrada el día 14 de mayo, a la que asistieron más de 8.000 personas, a pesar del momento electoral que se vivía. También se organizaron siete maratones para salvar el Bierzo.
Además de estos dos grandes eventos, se han dirigido escritos al presidente de la Junta de Castilla y León, subdelegado de la Junta en León, Consejera de Medio Ambiente, Procurador del Común, y a la Delegación de la Consejería de Medio Ambiente en León para que se proceda a revisar de oficio esa autorización, sin que hasta la fecha se haya tenido contestación por su parte. A la vista de este silencio por parte de la Administración, también se ha presentado un escrito ante la propia Junta de Castilla y León, para que nos informe de si la empresa Cementos Cosmos ha cumplido con todos los requisitos que se le exigía en la propia Resolución, de la que tampoco se ha tenido respuesta. La empresa y algún medio de comunicación afín han tratado de boicotear la manifestación y la protesta ciudadana, diciendo que "habían renunciado a incinerar ciertos residuos", lo cual es falso: no existe tal renuncia. De hecho existen fotografías que demuestran como en la cementera ya hay neumáticos para incinerar.
Se ha presentado una denuncia el 20 de mayo de 2011 ante el fiscal jefe de la Audiencia Provincial de León, quien ha abierto unas diligencias informativas y ha remito el expediente a la Fiscalía de Area de Ponferrada para su investigación y por si los hechos pudieran ser constitutivos de los delitos que en la misma se mencionaban.
A principios de junio, un grupo de profesores de la Universidad de León se han ofrecido a dar unas charlas-coloquio sobre la repercusión que la incineración tiene en la salud y en el Bierzo. Además, teniendo en cuenta que el 26 de mayo, dos trabajadores de la empresa sufrieron quemaduras graves, por una deflagración, cuando estaban realizando las pruebas de incineración en el intercambiador (donde se van a quemar los residuos) se está estudiando ampliar la denuncia ante la Fiscalía para que investigue si se pudieron haber cometido dos delitos, uno de lesiones graves por imprudencia y otro contra el derecho de los trabajadores. No se descartan otras movilizaciones y eventos contra la incineración.
En el plano administrativo, en estos momentos a la empresa Cementos Cosmos el 28 de mayo se le ha agotado el plazo que tenía para presentar toda la documentación relativa a haber cumplido con la adaptación de la cementara para incinerar y a haber realizado las mediciones y obras para almacenar residuos. Ahora está en manos de los técnicos de la Junta de Castilla y León el determinar si la empresa ha cumplido todos los requisitos exigidos en la Resolución y de no ser así tiene que denegarle el inicio de actividad de incineración.
Concluyen los recurrentes: "Por eso, desde la plataforma Salvemos El Bierzo exigimos a los técnicos que tengan el mayor celo y diligencia posibles en su cometido y que no se dejen llevar por lo que diga la cementera, que sólo busca su propio beneficio sin importarle para nada la salud de todos los habitantes del Bierzo. Ahora es cuando se puede corregir por parte de la Consejería de Medio Ambiente la permisividad que tuvo al conceder la Autorización, denegandole a la cementera el inicio de actividad de incineración".
Fecha de publicación: 15.06.2011
viernes, 17 de junio de 2011
martes, 31 de mayo de 2011
HORA DE DESPERTAR
Articulo de Antonio Muñoz Molina.
.
He pensado desde hace muchos años, y lo he escrito de vez en cuando, que España vivía en un estado de irrealidad parcial, incluso de delirio, sobre todo en la esfera pública, pero no solo en ella. Un delirio inducido por la clase política, alimentado por los medios, consentido por la ciudadanía, que aceptaba sin mucha dificultad la irrelevancia a cambio del halago, casi siempre de tipo identitario o festivo, o una mezcla de los dos. La broma empezó en los ochenta, cuando de la noche a la mañana nos hicimos modernos y amnésicos y el gobierno nos decía que España estaba de moda en el mundo, y Tierno Galván -¡Tierno Galván!- empezó la demagogia del político campechano y majete proclamando en las fiestas de San Isidro de Madrid aquello de “¡ El que no esté colocao que se coloque, y al loro!” Tierno Galván, que miró sonriente para otro lado, siendo alcalde, cuando un concejal le trajo pruebas de los primeros indicios de la infección que no ha dejado de agravarse con los años, la corrupción municipal que volvía cómplices a empresarios y a políticos.
Por un azar de la vida me encontré en la Expo de Sevilla en 1992 la noche de su clausura: en una terraza de no sé qué pabellón, entre una multitud de políticos y prebostes de diversa índole que comían gratis jamón de pata negra mientras estallaban en el horizonte los fuegos artificiales de la clausura. Era un símbolo tan demasiado evidente que ni siquiera servía para hacer literatura. Era la época de los grandes acontecimientos y no de los pequeños logros diarios, del despliegue obsceno de lujo y no de administración austera y rigurosa, de entusiasmo obligatorio. Llevar la contraria te convertía en algo peor que un reaccionario: en un malasombra. En esos años yo escribía una columna semanal en El País de Andalucía, cuando lo dirigía mi querida Soledad Gallego, a quien tuve la alegría grande de encontrar en Buenos Aires la semana pasada. Escribía denunciando el folklorismo obligatorio, el narcisismo de la identidad, el abandono de la enseñanza pública, el disparate de un televisión pagada con el dinero de todos en la que aparecían con frecuencia adivinos y brujas, la manía de los grandes gestos, las inauguraciones, las conmemoraciones, el despilfarro en lo superfluo y la mezquindad en lo necesario. Recuerdo un artículo en el que ironizaba sobre un curso de espíritu rociero para maestros que organizó ese año la Junta de Andalucía: hubo quien escribió al periódico llamándome traidor a mi tierra; hubo una carta colectiva de no sé cuantos ofendidos por mi artículo, entre ellos, por cierto, un obispo. Recuerdo un concejal que me acusaba de “criminalizar a los jóvenes” por sugerir que tal vez el fomento del alcoholismo colectivo no debiera estar entre las prioridades de una institución pública, después de una fiesta de la Cruz en Granada que duró más de una semana y que dejó media ciudad anegada en basuras.
El orgullo vacuo del ser ha dejado en segundo plano la dificultad y la satisfacción del hacer. Es algo que viene de antiguo, concretamente de la época de la Contrarreforma, cuando lo importante en la España inquisitorial consistía en mostrar que se era algo, a machamartillo, sin mezcla, sin sombra de duda; mostrar, sobre todo, que no se era: que no se era judío, o morisco, o hereje. Que esa obcecación en la pureza de sangre convertida en identidad colectiva haya sido la base de una gran parte de los discursos políticos ha sido para mí una de las grandes sorpresas de la democracia en España. Ser andaluz, ser vasco, ser canario, ser de donde sea, ser lo que sea, de nacimiento, para siempre, sin fisuras: ser de izquierdas, ser de derechas, ser católico, ser del Madrid, ser gay, ser de la cofradía de la Macarena, ser machote, ser joven. La omipresencia del ser cortocircuita de antemano cualquier debate: me critiacan no porque soy corrupto, sino porque soy valenciano; si dices algo en contra de mí no es porque tengas argumentos, sino porque eres de izquierdas, o porque eres de derechas, o porque eres de fuera; quien denuncia el maltrato de un animal en una fiesta bárbara está ofendiendo a los extremeños, o a los de Zamora,o de donde sea; si te parece mal que el gobierno de Galicia gaste no sé cuántos miles de millones de euros en un edificio faraónico es que eres un rojo; si te escandalizas de que España gaste más de 20 millones de euros en la célebre cúpula de Barceló en Ginebra es que eres de derechas, o que estás en contra del arte moderno; si te alarman los informes reiterados sobre el fracaso escolar en España es que tiene nostalgia de la educación franquista.
He visto a alcaldes y a autoridades autonómicas españolas de todos los colores tirar cantidades inmensas de dinero público viniendo a Nueva York en presuntos viajes promocionales que solo tienen eco en los informativos de sus comarcas, municipios o comunidades respectivas, ya que en el séquito suelen o solían venir periodistas, jefes de prensa, hasta sindicalistas. Los he visto alquilar uno de los salones más caros del Waldorf Astoria para “presentar” un premio de poesía. Presentar no se sabe a quién, porque entre el público solo estaban ellos, sus familiares más próximos y unos cuantos españoles de los que viven aquí. Cuando era director del Cervantes el jefe de protocolo de un jerarca autonómico me llamó para exigirme que saliera a recibir a su señoría a la puerta del edificio cuando él llegara en el coche oficial. Preferí esperarlo en el patio, que se estaba más fresco. Entró rodeado por un séquito que atascaba los pasillos del centro y cuando yo empezaba a explicarle algo tuvo a bien ponerse a hablar por el móvil y dejarnos a todos, al séquito y a mí, esperando durante varios minutos. “Era Plácido”, dijo, “que viene a sumarse a nuestro proyecto”. El proyecto en cuestión calculo que tardará un siglo en terminar de pagarse.
Lo que yo me preguntaba, y lo que preguntaba cada vez que veía a un economista, era cómo un país de mediana importancia podía permitirse tantos lujos. Y me preguntaba y me pregunto por qué la ciudadanía ha aceptado con tanta indiferencia tantos abusos, durante tanto tiempo. Por eso creo que el despertar forzoso al que parece que al fin estamos llegando ha de tener una parte de rebeldía práctica y otra de autocrítica. Rebeldía práctica para ponernos de acuerdo en hacer juntos un cierto número de cosas y no solo para enfatizar lo que ya somos, o lo que nos han dicho o imaginamos que somos: que haya listas abiertas y limitación de mandatos, que la administración sea austera, profesional y transparente, que se prescinda de lo superfluo para salvar lo imprescindible en los tiempos que vienen, que se debata con claridad el modelo educativo y el modelo productivo que nuestro país necesita para ser viable y para ser justo, que las mejoras graduales y en profundidad surgidas del consenso democrático estén siempre por encima de los gestos enfáticos, de los centenarios y los monumentos firmados por vedettes internacionales de la arquitectura.
Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.
Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto.
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He pensado desde hace muchos años, y lo he escrito de vez en cuando, que España vivía en un estado de irrealidad parcial, incluso de delirio, sobre todo en la esfera pública, pero no solo en ella. Un delirio inducido por la clase política, alimentado por los medios, consentido por la ciudadanía, que aceptaba sin mucha dificultad la irrelevancia a cambio del halago, casi siempre de tipo identitario o festivo, o una mezcla de los dos. La broma empezó en los ochenta, cuando de la noche a la mañana nos hicimos modernos y amnésicos y el gobierno nos decía que España estaba de moda en el mundo, y Tierno Galván -¡Tierno Galván!- empezó la demagogia del político campechano y majete proclamando en las fiestas de San Isidro de Madrid aquello de “¡ El que no esté colocao que se coloque, y al loro!” Tierno Galván, que miró sonriente para otro lado, siendo alcalde, cuando un concejal le trajo pruebas de los primeros indicios de la infección que no ha dejado de agravarse con los años, la corrupción municipal que volvía cómplices a empresarios y a políticos.
Por un azar de la vida me encontré en la Expo de Sevilla en 1992 la noche de su clausura: en una terraza de no sé qué pabellón, entre una multitud de políticos y prebostes de diversa índole que comían gratis jamón de pata negra mientras estallaban en el horizonte los fuegos artificiales de la clausura. Era un símbolo tan demasiado evidente que ni siquiera servía para hacer literatura. Era la época de los grandes acontecimientos y no de los pequeños logros diarios, del despliegue obsceno de lujo y no de administración austera y rigurosa, de entusiasmo obligatorio. Llevar la contraria te convertía en algo peor que un reaccionario: en un malasombra. En esos años yo escribía una columna semanal en El País de Andalucía, cuando lo dirigía mi querida Soledad Gallego, a quien tuve la alegría grande de encontrar en Buenos Aires la semana pasada. Escribía denunciando el folklorismo obligatorio, el narcisismo de la identidad, el abandono de la enseñanza pública, el disparate de un televisión pagada con el dinero de todos en la que aparecían con frecuencia adivinos y brujas, la manía de los grandes gestos, las inauguraciones, las conmemoraciones, el despilfarro en lo superfluo y la mezquindad en lo necesario. Recuerdo un artículo en el que ironizaba sobre un curso de espíritu rociero para maestros que organizó ese año la Junta de Andalucía: hubo quien escribió al periódico llamándome traidor a mi tierra; hubo una carta colectiva de no sé cuantos ofendidos por mi artículo, entre ellos, por cierto, un obispo. Recuerdo un concejal que me acusaba de “criminalizar a los jóvenes” por sugerir que tal vez el fomento del alcoholismo colectivo no debiera estar entre las prioridades de una institución pública, después de una fiesta de la Cruz en Granada que duró más de una semana y que dejó media ciudad anegada en basuras.
El orgullo vacuo del ser ha dejado en segundo plano la dificultad y la satisfacción del hacer. Es algo que viene de antiguo, concretamente de la época de la Contrarreforma, cuando lo importante en la España inquisitorial consistía en mostrar que se era algo, a machamartillo, sin mezcla, sin sombra de duda; mostrar, sobre todo, que no se era: que no se era judío, o morisco, o hereje. Que esa obcecación en la pureza de sangre convertida en identidad colectiva haya sido la base de una gran parte de los discursos políticos ha sido para mí una de las grandes sorpresas de la democracia en España. Ser andaluz, ser vasco, ser canario, ser de donde sea, ser lo que sea, de nacimiento, para siempre, sin fisuras: ser de izquierdas, ser de derechas, ser católico, ser del Madrid, ser gay, ser de la cofradía de la Macarena, ser machote, ser joven. La omipresencia del ser cortocircuita de antemano cualquier debate: me critiacan no porque soy corrupto, sino porque soy valenciano; si dices algo en contra de mí no es porque tengas argumentos, sino porque eres de izquierdas, o porque eres de derechas, o porque eres de fuera; quien denuncia el maltrato de un animal en una fiesta bárbara está ofendiendo a los extremeños, o a los de Zamora,o de donde sea; si te parece mal que el gobierno de Galicia gaste no sé cuántos miles de millones de euros en un edificio faraónico es que eres un rojo; si te escandalizas de que España gaste más de 20 millones de euros en la célebre cúpula de Barceló en Ginebra es que eres de derechas, o que estás en contra del arte moderno; si te alarman los informes reiterados sobre el fracaso escolar en España es que tiene nostalgia de la educación franquista.
He visto a alcaldes y a autoridades autonómicas españolas de todos los colores tirar cantidades inmensas de dinero público viniendo a Nueva York en presuntos viajes promocionales que solo tienen eco en los informativos de sus comarcas, municipios o comunidades respectivas, ya que en el séquito suelen o solían venir periodistas, jefes de prensa, hasta sindicalistas. Los he visto alquilar uno de los salones más caros del Waldorf Astoria para “presentar” un premio de poesía. Presentar no se sabe a quién, porque entre el público solo estaban ellos, sus familiares más próximos y unos cuantos españoles de los que viven aquí. Cuando era director del Cervantes el jefe de protocolo de un jerarca autonómico me llamó para exigirme que saliera a recibir a su señoría a la puerta del edificio cuando él llegara en el coche oficial. Preferí esperarlo en el patio, que se estaba más fresco. Entró rodeado por un séquito que atascaba los pasillos del centro y cuando yo empezaba a explicarle algo tuvo a bien ponerse a hablar por el móvil y dejarnos a todos, al séquito y a mí, esperando durante varios minutos. “Era Plácido”, dijo, “que viene a sumarse a nuestro proyecto”. El proyecto en cuestión calculo que tardará un siglo en terminar de pagarse.
Lo que yo me preguntaba, y lo que preguntaba cada vez que veía a un economista, era cómo un país de mediana importancia podía permitirse tantos lujos. Y me preguntaba y me pregunto por qué la ciudadanía ha aceptado con tanta indiferencia tantos abusos, durante tanto tiempo. Por eso creo que el despertar forzoso al que parece que al fin estamos llegando ha de tener una parte de rebeldía práctica y otra de autocrítica. Rebeldía práctica para ponernos de acuerdo en hacer juntos un cierto número de cosas y no solo para enfatizar lo que ya somos, o lo que nos han dicho o imaginamos que somos: que haya listas abiertas y limitación de mandatos, que la administración sea austera, profesional y transparente, que se prescinda de lo superfluo para salvar lo imprescindible en los tiempos que vienen, que se debata con claridad el modelo educativo y el modelo productivo que nuestro país necesita para ser viable y para ser justo, que las mejoras graduales y en profundidad surgidas del consenso democrático estén siempre por encima de los gestos enfáticos, de los centenarios y los monumentos firmados por vedettes internacionales de la arquitectura.
Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.
Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto.
lunes, 23 de mayo de 2011
Cosmos ( Diario de León - 23/05/2011 )
sábado, 7 de mayo de 2011
VENTAJAS DE LA INCINERACION
El coordinador del "Centro Nacional del Cáncer en Alemania" advierte a sus paisanos de los peligos de la Incineración.
El científico berciano D. Ángel Alonso, natural de Bembibre, nos envía desde Heidelberg-Alemania, el siguiente artículo para advertirnos de los peligros que encierra la incineración.
El Doctor Ángel Alonso es hijo predilecto de la Villa de Bembibre y trabaja como catedrático en la Facultad de Medicina de Heidelberg-Alemania, donde además es coordinador del “Centro Nacional del Cáncer de la República Federal de Alemania”, dirigiendo un equipo de 60 investigadores.
Medicina preventiva en el siglo XXI
La búsqueda de nuevas terapias y la Medicina preventiva son los dos pilares en los que se centra la investigación oncológica actual. Es decir, al mismo tiempo que se desarrollan nuevos modelos terapéuticos, se analizan aquellas causas que pudieran provocar un crecimiento tumoral, con el fin de erradicarlas. Es, por tanto, de interés prioritario mantener un control muy estrecho sobre todos aquellos procesos industriales que liberen productos asociados con el desarrollo tumoral.
La producción de derivados químicos durante el proceso de combustión es de sobra conocida. Las catástrofes de Bhopal y Seveso han sensibilizado a la opinión pública, que demanda una “química limpia” y procesos industriales controlables. Sin embargo, no solamente las dioxinas son agentes calificados como cancerígenos y que han sido asociados al desarrollo de diferentes tipos de tumores (Kogevinas, 2011; Brody et al., 2007 para una revisión). Un estudio exhaustivo de Green Peace, realizado en la Universidad de Exeter, Reino Unido, analiza cuidadosamente los potenciales peligros y cuáles son los compuestos químicos más frecuentes que aparecen durante el proceso de combustión (Allsop et al., 1995). Tal estudio se ha visto corroborado por los datos obtenidos en la ciudad de Besançon, donde la presencia en las cercanías de una planta incineradora ha aumentado el riesgo a desarrollar un tumor en 1,44 veces (www.cniid.org).
Investigaciones realizadas en los últimos años colocan más de 190 los productos emanados de incineradoras como productores de serios problemas médico-sanitarios (www.setrostberg.de/index.php?..). Al mismo tiempo que productos orgánicos, se liberan cantidades apreciables de Cadmio y otros metales pesados, muchos de los cuales están en la lista de potenciales carcinógenos (Nawrot et al., 2006). Simultáneamente, las micropartículas expulsadas en el humo son conocidas como provocadoras de tumores de pulmón, repetidamente demostrado en experimentos de laboratorio. Un detallado estudio de los efectos de algunos de los productos orgánicos producidos en las incineradoras se puede encontrar en el excelente estudio de Wigle et al. (2008) efectuado en Canadá. Estos autores analizan los efectos sobre niños tras exposición tanto pre- como postnatal a algunos de los productos originados en incineradora. Bifenilos policlorados (Umemura et al., 2001), metil-mercurio, dibenzofuranos policlorados (Donato and Zani, 2010; Bakhiya and Appel, 2010, para una revisión; Norpoth und Woitowitz, 2006; Zänker und Becker, 2006) y dioxinas, fueron identificados como extremadamente peligrosos para la salud de adultos y neonatos y han sido calificados como cancerígenos en ensayos experimentales.
El National Research Council de los EEUU alertaba en 2000 que las posibilidades de que residuos tóxicos afecten a las personas no se limitan a una contaminación atmosférica. De una manera indirecta, y a través de la cadena alimenticia o a través de las aguas, tales productos entrarán más tarde o más temprano en contacto con la población, con los enormes riesgos que ello supone. Este efecto se intensifica por la distribución de los productos tóxicos a zonas lejanas, por lo que el efecto no se concentra solamente en las inmediaciones de la planta incineradora sino que, efectivamente, se multiplica.
No es necesario continuar relatando la serie de estudios referentes a los peligros de cualquier tipo de incineración industrial. Son cientos las publicaciones aparecidas sobre el tema. Es necesario constatar claramente que no se trata de teorías, sino de hechos contrastados por la Ciencia y que, desgraciadamente, se han visto corroborados en situaciones de catástrofe. La bibliografía nombrada en esta corta exposición ayudará a profundizar en el tema a todos aquellos que lo deseen.
Prof. Dr. A. Alonso
Centro Nacional del Cáncer
Heidelberg
República Federal de Alemania
El científico berciano D. Ángel Alonso, natural de Bembibre, nos envía desde Heidelberg-Alemania, el siguiente artículo para advertirnos de los peligros que encierra la incineración.
El Doctor Ángel Alonso es hijo predilecto de la Villa de Bembibre y trabaja como catedrático en la Facultad de Medicina de Heidelberg-Alemania, donde además es coordinador del “Centro Nacional del Cáncer de la República Federal de Alemania”, dirigiendo un equipo de 60 investigadores.
Medicina preventiva en el siglo XXI
La búsqueda de nuevas terapias y la Medicina preventiva son los dos pilares en los que se centra la investigación oncológica actual. Es decir, al mismo tiempo que se desarrollan nuevos modelos terapéuticos, se analizan aquellas causas que pudieran provocar un crecimiento tumoral, con el fin de erradicarlas. Es, por tanto, de interés prioritario mantener un control muy estrecho sobre todos aquellos procesos industriales que liberen productos asociados con el desarrollo tumoral.
La producción de derivados químicos durante el proceso de combustión es de sobra conocida. Las catástrofes de Bhopal y Seveso han sensibilizado a la opinión pública, que demanda una “química limpia” y procesos industriales controlables. Sin embargo, no solamente las dioxinas son agentes calificados como cancerígenos y que han sido asociados al desarrollo de diferentes tipos de tumores (Kogevinas, 2011; Brody et al., 2007 para una revisión). Un estudio exhaustivo de Green Peace, realizado en la Universidad de Exeter, Reino Unido, analiza cuidadosamente los potenciales peligros y cuáles son los compuestos químicos más frecuentes que aparecen durante el proceso de combustión (Allsop et al., 1995). Tal estudio se ha visto corroborado por los datos obtenidos en la ciudad de Besançon, donde la presencia en las cercanías de una planta incineradora ha aumentado el riesgo a desarrollar un tumor en 1,44 veces (www.cniid.org).
Investigaciones realizadas en los últimos años colocan más de 190 los productos emanados de incineradoras como productores de serios problemas médico-sanitarios (www.setrostberg.de/index.php?..). Al mismo tiempo que productos orgánicos, se liberan cantidades apreciables de Cadmio y otros metales pesados, muchos de los cuales están en la lista de potenciales carcinógenos (Nawrot et al., 2006). Simultáneamente, las micropartículas expulsadas en el humo son conocidas como provocadoras de tumores de pulmón, repetidamente demostrado en experimentos de laboratorio. Un detallado estudio de los efectos de algunos de los productos orgánicos producidos en las incineradoras se puede encontrar en el excelente estudio de Wigle et al. (2008) efectuado en Canadá. Estos autores analizan los efectos sobre niños tras exposición tanto pre- como postnatal a algunos de los productos originados en incineradora. Bifenilos policlorados (Umemura et al., 2001), metil-mercurio, dibenzofuranos policlorados (Donato and Zani, 2010; Bakhiya and Appel, 2010, para una revisión; Norpoth und Woitowitz, 2006; Zänker und Becker, 2006) y dioxinas, fueron identificados como extremadamente peligrosos para la salud de adultos y neonatos y han sido calificados como cancerígenos en ensayos experimentales.
El National Research Council de los EEUU alertaba en 2000 que las posibilidades de que residuos tóxicos afecten a las personas no se limitan a una contaminación atmosférica. De una manera indirecta, y a través de la cadena alimenticia o a través de las aguas, tales productos entrarán más tarde o más temprano en contacto con la población, con los enormes riesgos que ello supone. Este efecto se intensifica por la distribución de los productos tóxicos a zonas lejanas, por lo que el efecto no se concentra solamente en las inmediaciones de la planta incineradora sino que, efectivamente, se multiplica.
No es necesario continuar relatando la serie de estudios referentes a los peligros de cualquier tipo de incineración industrial. Son cientos las publicaciones aparecidas sobre el tema. Es necesario constatar claramente que no se trata de teorías, sino de hechos contrastados por la Ciencia y que, desgraciadamente, se han visto corroborados en situaciones de catástrofe. La bibliografía nombrada en esta corta exposición ayudará a profundizar en el tema a todos aquellos que lo deseen.
Prof. Dr. A. Alonso
Centro Nacional del Cáncer
Heidelberg
República Federal de Alemania
viernes, 6 de mayo de 2011
Esto se anima
Nadie quiere la incineradora de residuos de Cosmos de Toral de los Vados. Y todo por el peligro y consecuencias negativas que entraña. Las asociaciones de agricultores, fruticultores, denominaciones de origen y marcas de calidad de los productos alimenticios del Bierzo, junto con colectivos ecologistas y asociaciones de turismo acordaron ayer noche convocar el próximo 14 de mayo una gran manifestación de protesta contra la quema de residuos en la cementera berciana. Estos colectivos apelan a una gran movilización social como la única fórmula para que la empresa del grupo Cimpor renuncie a su proyecto de quemar residuos, que consideran afectan a todas las producciones agrícolas del Bierzo y a la salud de sus habitantes.
Esta gran movilización también tiene como objetivo que la Junta de Castilla y León retire su autorización administrativa, concedida a Cosmos para quemar estos residuos. Este fue el acuerdo de consenso suscrito por los presidentes de todos los consejos reguladores del Bierzo, grupos ecologistas como Aire Limpio y Alerta Bierzo, y agricultores como la Asociación Berciana de Agricultores, la comercializadora de fruta Cofrubi, la asociación de agricultura ecológica La Olla del Bierzo, la cooperativa Gistredo de Noceda y los colectivos de turismo Atudebial, CIT Bierzo y la asociación Caroco de Cantejeira. Precisamente, uno de los alcaldes presentes fue el de Balboa.
Si algo quedó claro en esta reunión es que nadie quiere politizar esta cuestión, que considera muy delicada para el futuro de la comarca del Bierzo. En los próximos días remitirán escritos a 150 colectivos del Bierzo y a todos los ayuntamientos de la comarca para que se unan a estas reivindicaciones, y participen en la gran manifestación del sábado 14 de mayo.
De momento, se barajan varias opciones para esta movilización. Una de ellas sería saliendo desde Cacabelos y dirigirse andando hasta Ponferrada. O bien, movilizarse por las calles de la capital del Bierzo. Por eso, de momento, no se ha fijado horario ni itinerario.
Los colectivos no descartan otro tipo de presión popular, como paralizar la entrada a Cementos Cosmos de Toral si empezase la quema de residuos, o bloquear a través de Internet las páginas de la Junta con mensajes en contra de esta coincineración. Y es que, según explicó en esta reunión el abogado de las denominaciones de origen, Ángel Gómez, «sólo la presión social puede paralizar este proyecto, porque con la ley en la mano Cosmos puede empezar a quemar cuando quiera, y eso supondría la muerte para nuestros cultivos». Hay muchas empresas que no comprarían productos del Bierzo si existe una incineradora a 20 kilómetros de los cultivos.
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"Plataforma Bierzo Aire Limpio"
Visítanos en:
www.bierzoairelimpio.org
"Ves cosas y dices,"¿Por qué?" Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, "¿Por qué no?". -george bernard shaw-
Esta gran movilización también tiene como objetivo que la Junta de Castilla y León retire su autorización administrativa, concedida a Cosmos para quemar estos residuos. Este fue el acuerdo de consenso suscrito por los presidentes de todos los consejos reguladores del Bierzo, grupos ecologistas como Aire Limpio y Alerta Bierzo, y agricultores como la Asociación Berciana de Agricultores, la comercializadora de fruta Cofrubi, la asociación de agricultura ecológica La Olla del Bierzo, la cooperativa Gistredo de Noceda y los colectivos de turismo Atudebial, CIT Bierzo y la asociación Caroco de Cantejeira. Precisamente, uno de los alcaldes presentes fue el de Balboa.
Si algo quedó claro en esta reunión es que nadie quiere politizar esta cuestión, que considera muy delicada para el futuro de la comarca del Bierzo. En los próximos días remitirán escritos a 150 colectivos del Bierzo y a todos los ayuntamientos de la comarca para que se unan a estas reivindicaciones, y participen en la gran manifestación del sábado 14 de mayo.
De momento, se barajan varias opciones para esta movilización. Una de ellas sería saliendo desde Cacabelos y dirigirse andando hasta Ponferrada. O bien, movilizarse por las calles de la capital del Bierzo. Por eso, de momento, no se ha fijado horario ni itinerario.
Los colectivos no descartan otro tipo de presión popular, como paralizar la entrada a Cementos Cosmos de Toral si empezase la quema de residuos, o bloquear a través de Internet las páginas de la Junta con mensajes en contra de esta coincineración. Y es que, según explicó en esta reunión el abogado de las denominaciones de origen, Ángel Gómez, «sólo la presión social puede paralizar este proyecto, porque con la ley en la mano Cosmos puede empezar a quemar cuando quiera, y eso supondría la muerte para nuestros cultivos». Hay muchas empresas que no comprarían productos del Bierzo si existe una incineradora a 20 kilómetros de los cultivos.
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